El acto de las leyes penales era un momento especialmente solemne, recuerdo que siempre se celebraba en viernes, o ¿era jueves?, ese día el comandante entregaba los diplomas a los nuevos cabos. Recuerdo el sonido de los zapatos, el silencio, los ecos de los tacones en el patio y los pitidos del contramestre, de esta época del año también recuerdo los enfrentamientos entre las gaviotas por nuestros restos del almuerzo y sus graznidos mientras todos estabamos en silencio y formados (están en periodo de cría). Las leyes penales eran un acto desfasado para nosotros pero cargado de historia.
El acto tiene su origen en la época de los galeones, cuando los marineros no sabían leer ni escribir, de forma oral se leían “las normas de obligado cumplimiento” y las consecuencias que sufrirían de no ser cumplidas, en ese mismo acto se leían las faltas cometidas esa semana, se sentenciaba a los responsables y supongo que en la antiguedad ejecutarían dando ejemplo al resto. También era el momento de premiar a los buenos (nuestro caso).
En nuesta época era sólo una representación, una especie de rito.Lectura de las Leyes Penales
El Protocolo militar.
Es un acto, normalmente semanal, en el que se da lectura a artículos de las Ordenanzas o legislación en vigor y se leen, para ejemplaridad, los premios y castigos recaídos desde el último acto celebrado. Este acto continúa con la revista del Comandante a la dotación y la inspección de compartimentos y servicios de a bordo.
Mediante este acto el Comandante ve de cerca a sus hombres y es visto por ellos, promoviendo con ello la disciplina y la mejor policía de la gente, y el estado de conservación, limpieza y eficacia de los servicios.
Para ello forma toda la dotación reunida en un cuadro que facilite a todos la visibilidad y la audición, del mejor modo posible. Se elige el espacio más amplio de la cubierta, quedando las brigadas formadas a las bandas, dando frente a la crujía, así como una formación de los Suboficiales sin puesto en brigada, y cierran el cuadro, por la proa y mirando a popa, la guardia militar en ala con armas, y, en el lado de popa, mirando a proa, los Oficiales sin puesto en formación. Frente a los Oficiales, presidiendo, se sitúa el Comandante, flanqueado por el Segundo y el Oficial de Guardia.
La dotación, en posición de firmes, espera la llegada del Comandante, al que el Segundo ha ido a dar la novedad. Llegado el Comandante, y con su venia, el Contramaestre de cargo da una pitada de atención, la guardia pone las armas sobre el hombro y el Escribiente de la comandancia, después de pedir permiso al Comandante, da lectura a los textos seleccionados previamente por éste. Terminada la lectura, el Comandante da un grito de "Viva España", contestado por toda la dotación. Seguidamente se leen los premios y castigos y, en algunos casos, el Comandante suele dirigir unas palabras a la dotación. La guardia en esta última lectura y alocución está con el arma descansada.
Finalizado el acto, el Comandante se vuelve y dice "Señores Oficiales", que es la señal para que estos rompan filas y tome el mando el Segundo, que da las órdenes para la revista de las brigadas de marinería.
Terminada la revista, las brigadas rompen filas y la dotación se dirige a sus destinos y se inicia la inspección de los compartimientos y servicios elegidos por el Comandante.
Tanto en la revista como en la inspección acompaña al Comandante, el Segundo y el Oficial de guardia, encargado de las anotaciones y de transmitir las órdenes, y los Comandantes de Brigada u Oficiales responsables de los compartimientos y servicios que están siendo revistados.
En esta revista e inspección es cuando el Segundo presenta al Comandante el barco y su dotación.
El día apropiado para las Leyes Penales es aquel que, después de una semana de trabajo, el Segundo está en disposición de hacer la presentación mencionada.
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