martes 16 de junio de 2009

El CIM en 1970


1970 (Un domingo cualquiera)

He encontrado una página muy interesante, la copio y pego entera, más que nada para asegurar que no se pierde o desaparece en algún momento. Así estará en dos sitios, (he intentado ponerme en contacto con el autor pero nada... no hay modo) si algún día el autor llega hasta este blog y desea que sea eliminada esta entrada, solo tiene que mandar un correo a mayolongo@gmail.com
De momento no quiero correr el riesgo de perder esta interesante narración:
Recomiendo entrar a la página y ver las fotos.

Gracias por dejar este testimonio.




"Para mi la mili siempre fue algo indeseable que irremediablemente tenía que pasar. Desde que empecé a tener uso de razón, el hecho de tener que hacer algo a la fuerza me producía desasosiego e impotencia y no consideré nunca justo que el Estado obligara a sus ciudadanos a permanecer en sus fuerzas armadas un tiempo determinado. Un tiempo, en la mayoría de los casos, inútil, donde sólo se aprendía a barrer, fregar o estar al servicio particular de determinado mando. Un tiempo, que en muchos casos, suponia la interrupción de los estudios, aprendizaje de cualquier actividad profesional o echar por la borda una profesión o actividad que hasta esos momentos iba viento en popa.

La mili, o servicio militar obligatorio, no sólo tenía los inconvenientes mencionados y que se podrían considerar de índole material, sino que además, suponía asumir obligatotiamente una serie de conceptos de cariz politico, moral y religioso, al menos en la época en que a mi me tocó hacer el sevicio militar. Una época donde en España se vivía, se sufría, vaya, una dictadura pura y dura donde los ciudadanos en el ámbito civil, ya no teníamos practicamente ningún derecho reconocido, así que en el militar es fácil imaginarse el derecho o los derechos que nos asistían.

La mili supuso para mi, aparte de los inconvenientes ya mencionados, tomar contacto con un severo régimen disciplinario en todos los ámbitos, donde tanto a la voluntad como a la iniciativa propia le quedaba muy poco margen de maniobra. Por primera vez en mi vida me consideré un número con uniforme… un número con el que se puede hacer cualquier cosa sin que le asista ningún derecho…un número al que cualquier mando superior puede pegar, insultar, humillar…un número donde se pierde la condición de persona para convertirse en un ser sumiso, obediente, resignado, temeroso…un número al que se le inculcan e imponen valores con los que no estuvo nunca de acuerdo…un número al que pese a todo, conseva la esperanza y la ilusión de que un día u otro, acabe aquella pesadilla.

No sé si las personas venimos a este mundo con cierta predisposición para hacer unas cosas u otras. Si es así, yo no nací predisposionado para la vida militar. Siempre vi en el ejército, en cualquier ejército, una enorme maquinaria de matar. Una máquina donde en muchas ocasiones el soldado está al servicio de una ideología, de una religión, de un régimen dictatorial, de los intereses materiales y sociales de unos cuantos…Podría poner miles de ejemplos porque la historia está repleta de ellos, pero mencionaré uno que por su cercanía en el tiempo y por las gravísimas consecuencias que tuvo y sigue teniendo, conocemos todos: la invasión de Irak por parte de los americanos y sus aliados, entre los que se encontraba nuestro país, España. Una guerra atroz justificada desde la mentira y la manipulación de las masas. Una guerra ilegal donde se creía que su invasión y hacerse con el control del país, y sobre todo del petróleo, era un juego de niños, pero que como todos sabemos, de eso nada y se pueden contar por decenas, quizás centenas, de miles, las víctimas de esa guerra, de entre las cuales hay muchos niños, mujeres, ancianos y civiles en general.

Es una pena que el mundo esté gobernado por lo peor de su gente y una pena que los ejércitos estén subordinados al capricho de estos gobernantes de turno.

Tambien es cierto, y sería injusto no reconocerlo, que en la actualidad, hay encomendadas misiones a los ejércitos de cariz humanitario cuyo propósito es velar por la seguridad de ciudadanos amenazados por catástrofes naturales, por conflictos bélicos de diversa índole y naturaleza, etc, pero son los menos, desgraciadamente.

En fin… y tantas y tantas cosas más.

Hoy, cuando han pasado 38 años, cuando los cambios en nuestras vidas y en nuestra sociedad, han sido tantos, es inevitable, a pesar de todo, recordar aquella época con un puntito de añoranza y agridulce melancolía, porque como todo en la vida, la mili tambien tuvo para mi su parte positiva.


Me dejo muchas cosas en el tintero, o mejor dicho, en el teclao del ordenador, porque no quiero ponerme pesao y dar la impresión de que soy una persona a la cual la mili lo traumatizó de por vida… Que va!… Sigo siendo el mismo de siempre, bueno… unos años más vejete, pero en mi siguen estando vivas las ideas que siempre tuve sobre la sociedad, la politica, la religión, el ejercito, las guerras,etc. También sigo teniendo el mismo concepto sobre la Patria que siempre había tenido, y no el que intentaron inculcarme sin éxito, eso sí. La mili sólo fue para mi una enfermedad pasajera que se curó rápidamente sin dejar secuela alguna, si exceptuamos, eso sí, la añoranza y la agridulce meláncolía de esos recuerdos agradables que viví en esa época junto a otros compañeros de fatigas con los que conviví y compartí tanto las cosas buenas como las malas.



De marcha hacia un campo de tiro. Colgado del hombro un viejo mosquetón con el que dispararia las dos únicas balas que disparé en toda la mili. Con ninguna de las dos le di al blanco, eso si, al cerro que habia detrás le di de lleno.




Llegué o arrivé (todavía me acuerdo de algunas palabras del argot marinero) procedente de Barcelona, al CIM, un dia 3 de Abril del año del Señor 1970. Fue por la tarde. Llegamos en fila de tres desde al estación. El enorme patio ya estaba lleno de reclutas vestidos de paisano de otras procedencias. Nos hicieron formar y como era hora del armuerzo, lo primero que hicimos fue entrar en el comedor donde la primera impresion que tuve no fue muy agradable. En las mesas todavía había restos de comida del anterior turno. Nos fuimos sentando cada uno en el lugar que nos asignaron. En una bandeja, ensalada de lechuga y cebolla y un bistec no sé de qué, rebozado y que flotaba en un dedo de liquido que no supe si era agua, vinagre… o qué se yo… había vino, pan y de postre una naranja cuya calidad no desmerecía al resto del menú.

Bueno, pues depués de comer, nos hicieron formar de nuevo en el patio con el objeto de continuar con todo el proceso de incorporacíon al cuartel. Estuvimos un buen rato formados en posición de descanso sin saber muy bien cual sería el próximo paso. Se escuchaban en la fila comentarios diversos: a las duchas, a la barbería, al medico…finalmente, la fila se puso en marcha y hasta que no estuvimos dentro del local no supimos cual sería la próxima etapa. Esta fue la de desprendernos de todas nuestras ropas y objetos personales y pasar a las duchas. Previamente nos había dado una toalla, una pastilla de jabón, unos calzoncillos y una camiseta, Las duchas era un lugar contíguo al local donde nos despojamos de la ropa de paisano que llevábamos. Era un enorme local de techo alto y amplios ventanales. En el centro, dos fileras de labavos en perfecto estado de conservación y limpieza y al fondo las duchas, que eran individuales aunque la separación entre ellas era un estrecho tabique. El agua era caliente y abundante. El tiempo que estuvimos debajo del chorro de agua, tambien suficiente. De las duchas pasamos a la barbería o al médico, no me acuedo exactamente del orden. Sé que estos fueron los dos últios pasos antes de, por fin, entrar en lo que sería nuestro dormitorio y nuestro lugar de estar durante el tiempo que duró el periodo de instrucción.

Fuí asignado a la 1ª brigada, cuyo dormitorio y lugar de residencia estaba en el segundo piso, a la cual se ascedia por una amplia escalera. Era un local enorme, bien iluminado y limpio donde las literas, de dos pisos, ocupaban practicamente toda la superficie. Arrimadas a las paredes, la taquillas metálicas donde guardábamos tanto la ropa como el resto de efectos personales. Me tocó una litera inferior, en el centro longitudinal del local y cuya cabecera quedaba muy cerca de uno del grandes ventanales de que disponía el recinto. La litera era amplia y cómoda aunque siempre resulta incómodo tener encima a otra persona acostada cuyos inevitables movimientos siempre producen ruído más si tenemos en cuenta que el somier era métálico y el chirreo era la mar de molesto. El colchón nunca supe de que material estaba lleno(supuse que de borra) y toda la ropa que tenía era una manta marrón con tiras algo más claras y la funda de la almohada. Después de la ducha, el pelado, todo el trajin al que fuimos sometidos,el no haber dormido práticamente nada durante la noche anterior, supuso un sedante importante no dejando espacio alguno a la extrañeza propia de la novedad en todos los ambitos que suponía mi estancia allí….."

Texto sacado de la página titulada "En el CIM Cartagena" enlace: http://jorgejuand25.wordpress.com/






5 comentarios:

Anónimo dijo...

Mayolongo, cojonudo este material.

Mayolongo dijo...

Hay que agradecerlo a su autor, de nombre Andreu.

Otro Blog se andreu.

http://www.blogger.com/profile/12440270438443888227

Andreu dijo...

Bueno, pus aquí está el autor de ese blog, Andreu. Me alegro de que te haya interesado mi modesta aportación a las vivencias y experiencias más o menos agradables de nuestra estancia en aquel cuartel. Para mi, tambien supone un toque de alegría contactar y saber de otros marineros que un día u otro pasaron por ese cuartel. He llegado a tu bloc por un correo que he recibido. Tienes libertad total para usar cualquier foto o escrito

Mayolongo dijo...

Hombre Andreu, un honor que pases por aquí. Gracias por compartir tu material, de verdad, me gusta la forma que tienes de contar las cosas. En 1970 yo estaba esperando turno para nacer (me lo concedieron 5 años después jeje) me maravilla lo que hace el destino + las casualidad + internet. Creo que eres el más veterano de los comentaristas te animo a que nos sigas contando cosas. Seguro que aparecen muchas preguntas que hacerte.

La comida mejoró con el tiempo, el trato humano seguro que también, Andreu lo tuyo si fue mili, yo prácticamente era el dependiente de un videoclub. jejeje.

Ya sabes donde tienes tu casa y a uno que también "sufrió" aquellos colchones.

Anónimo dijo...

A mi Andreu, también me gustaría un mundo sin ejércitos ni guerra, pero por desgracia, y viendo como es el ser humano, se hace inevitable. Te lo digo como hermano de militar que soy. A dia de hoy, las fuerzas armadas no tienen nada que ver, ni tan siquiera con lo que eran hace 16 años, fecha en la que yo estuve en el CIM de Cartagena, para posteriormente estar otros siete meses embarcado. Cierto es, que, pero en esencia, las fuerzas armadas son máquinas de matar, pero también cumplen otra serie de objetivos y de misiones. En españa hay unidades de todo tipo. Está la UME que se encarga de asistir a la población en todo tipo de catástrofes. Además las fas cumplen una misión importante como es el mantenimiento de la soberania nacional, la libertad y la democracia. El ejército al servicio del pueblo, y no al revés, como pasaba con el anterior régimen. Sólo puedo decirte que las fas, tienen un funcionamiento más democrático que muchos de los partidos políticos que tenemos a dia de hoy. Todos con listas cerradas. En fin, no pretendo convencerte, sólo que no veas todo lo malo en el ejército. Mi hermano ha estado en misiones como la de Afganistán, Kosovo, Bosnia o incluso la guerra de Irak (en la que no pegamos un tiro) aunque si se apoyó por parte del anterior gobierno, y me siento orgulloso de la labor de seguridad y mantenimiento de la paz en las que ha colaborado. En afganistán, también combatió (cosa que oculta el gobierno actual) contra los talibanes, dando apoyo en el sur a americanos y británicos, pero así son las guerras amigo Andreu. De todas formas prefiero mil veces una labor como la de mi hermano en afganistán, que la de muchos que critican su postura, que van de pacifistas, pero que no mueven un dedo para cambiar el mundo en el que viven. Mi hermano se ha jugado la vida (cierto que, voluntariamente) en defender los valores de occidente. En no permitir que el fanatismo religioso imperante en parte del islam nos ponga cuatro bombas en los trenes de madrid, por ejemplo. Y la raíz de ese conflicto (petróleo o negocios aparte, que seguro los habrá) empieza allí. Y ahí es donde creo que como país debemos estar.
Como he dicho amigo, no pretendo convencerte, tan sólo darte mi punto de vista desde otra perspectiva como familiar de militar que soy. En lo que si estoy de acuerdo, es que el servicio al ejército debe ser voluntario, profesional y bien retribuido y no obligatorio como antes, pero también te digo que en la época de mili obligatoria, jamás apoyé a ningún insumiso. Las leyes, buenas o malas están para cumplirse. Entonces, cada uno haríamos lo que nos diera la gana, como por ejemplo, no pagar impuestos. A mi no me gusta pagar impuesto pero entiendo que la ley me obliga a ello y debo hacerlo, me guste o no. Si no nos gusta, cambiemos la ley, pero no nos tomemos la libertad de decir: como no me gusta y me obligan no me someto a dicha ley. En fin, un saludo a todos y un abrazo a Mayolongo y a Andreu. Cri-cri de Elche.